Juan 14.1-14

Leopoldo Cervantes-Ortiz

| November 20, 2017

Jesús le respondió: —Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin mí, nadie puede llegar a Dios el Padre.

Juan 14.6, Traducción en Lenguaje Actual

Trasfondo bíblico. Vida en medio de la muerte

El concepto de vida en el evangelio de Juan abarca lo que en los demás evangelios corresponde al anuncio del Reino de Dios. La sustitución de este concepto está ligada a la necesidad de fortalecer la percepción propia de una comunidad de creyentes en Jesucristo que trató de hacer más radical su fe, incluso en contra de comunidades cristianas seguidoras de otros apóstoles. La conciencia de estos creyentes estaba dominada por el hecho de que aun en medio de las circunstancias de excepción en que vivían (dominio de un imperio, ambiente de temor por el futuro, situación socio-económica precaria, nacionalismo intenso), era posible afirmar la vida por encima de todas las cosas. Esta manera de pensar y vivir, estimulada por la reflexión acerca de la actuación de Jesús, mediante una doctrina sobre Cristo en construcción, suponía que la vida debía ser algo más que lo que veían delante de sus ojos. Por ello, al redactar el documento (que es una especie de testamento de la comunidad), encontraron pautas muy claras para reconocer a Jesús como el motor de una nueva forma de vida que efectivamente permitiera cumplir su anuncio: vida en abundancia.

La vida de Jesús se aplica a sus seguidores en medio del mundo

La perspectiva posterior a la resurrección que colocaba a Jesús cerca de la muerte, hace que el cap. 14 inicie con unas palabras de aliento y consolación. En este mismo discurso Jesús anunció la venida del Espíritu que acompañaría a los creyentes y actualizaría la persona y actuación de Jesús en cuanto promotor de la vida verdadera. “La casa del Padre” es presentada como un grandioso espacio de gracia que permite el acceso a cualquier persona dispuesta a vivir en consonancia con la vida del Hijo. Él marca el camino para que el reencuentro con el Padre haga posible la vida anunciada y experimentada por el propio Jesús. La vida en medio de la muerte entra en consonancia con el simbolismo de la luz en dicho Evangelio, pues si ésta “resplandece entre las tinieblas”, así la vida conseguida por Jesús para sus seguidores/as es una realidad que resalta en medio de la muerte establecida como forma de existencia.

Cuando Jesús destaca que los discípulos saben el camino y el texto muestra a Tomás dudando (14.5), la comunidad expresa su necesidad de superar caminos falsos o cuya radicalidad no alcanza a tocar las exigencias profundas del Evangelio como oferta auténtica de vida plena para la humanidad. El autor concentra en pocos versículos sus temas predilectos para producir un mensaje que reproduce la fuerza e intensidad de lo que ofrece Jesús: camino, verdad, vida (14.6), conocimiento (14.7), se integran en un conjunto que reúne la ansiedad de los discípulos por fortalecer su fe en Jesús, quien afirma varias veces el acercamiento que ha logrado con el Padre, pues esa familiaridad es la garantía de alcanzar los beneficios de la salvación. La contestación cristiana presente en estas palabras atenta contra el legalismo y la soberbia humana. La vida que ofrece Jesús pasa por una visión completa de aceptación del poder de Dios en cuanto autoridad puesta al servicio de la sobrevivencia humana en las mejores condiciones. Por ello, Franz Hinkelammert ha estudiado a fondo el conflicto central de Jesús con la Ley impuesta de manera inhumana sobre conjuntos sociales que reivindican su dignidad como derecho a la vida en todas sus manifestaciones.

La vida que ofrece Jesús demanda transformaciones radicales

Jesús confronta a la Ley asumida como un arma de sometimiento desde el judaísmo y el imperio romano en su condición de enemiga de formas de vida deseables para el bienestar social e individual. Así, la lucha en el seno de su propia cultura exhibió las transformaciones de la voluntad de Dios para controlar la vida por encima de los criterios que Dios mismo ha establecido. En otras palabras, la religión legalista había sustituido el empeño divino por transmitir su propia vida a los seres humanos. Por otro lado, el imperio romano impuso la aceptación pasiva de una situación que buscaba establecerse como absoluta. Para ello, utilizó un concepto de paz que, precedido por la violencia de las armas y seguido por la obligación del tributo, orillaba a los rebeldes a la clandestinidad para resistir desde la obediencia a los mandatos divinos. Jesús y las comunidades ligadas al Evangelio de Juan se colocaron en un punto más cercano a la práctica de una experiencia profética que desarrolló en medio del pueblo sometido la posibilidad de la vida de Dios trasladada a la humanidad.

Las transformaciones radicales exigidas por el Evangelio pueden orientar la comprensión del impacto del Evangelio en cuanto generador efectivo de vida en medio de la muerte y del mundo en su peor acepción según el Cuarto Evangelio. El cosmos, el mundo, entendido negativamente, es un conjunto de prácticas, hábitos e ideologías que, sin estar presentes visiblemente, influyen directamente en las acciones y mentalidad de las personas (14.17). Este libro maneja una clara comprensión de las situaciones que enfrentan los seres humanos y por ello entiende el valor de las apariencias para muchas personas. El amor a la vida que trasluce el Evangelio se aplica a la existencia de cada persona mediante cambios profundos. En el caso de la violencia de género, por ejemplo, especialistas como Marcela Lagarde afirman que los hombres buscan, con todas las formas de violencia que ejercen contra las mujeres, su exterminio total. Parece exagerado, pero los feminicidios son una realidad terrible en varios países latinoamericanos. O, como observa la biblista estadounidense Phyllis Trible desde el título de uno de sus libros: Textos de terror, esta situación viene desde las épocas bíblicas cuando las mujeres eran violentadas, asesinadas e, incluso, descuartizadas. Jueces 19 es quizá el pasaje que muestra con mayor realismo el ejercicio de la violencia masculina.

Conclusión

Por todo lo anterior, cuando Jesús afirma que él es camino, la verdad y la vida, la oferta del Cuarto Evangelio va en el sentido de que puede y debe tomarse al pie la letra el hecho de que Jesús confrontó críticamente a la humanidad. Y lo hizo con la necesidad de responder si sus prácticas, costumbres e ideologías permiten o no reproducir la vida y mantenerla como lo que es, un auténtico don de Dios, del Dios de quien procede la existencia plena. Al afirmarse y experimentarse como algo pleno en medio de situaciones de muerte, la luz de esta vida brilla con toda su intensidad para hacer que las personas recuperen su destino de paz, tal como lo desea el Señor. El Reino de Dios, así, se acerca de verdad a la vida humana para mantenerla y sostenerla como lo más preciado que el Creador quiere hacer en medio de todo.

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