Marcos 6.30-44

Leopoldo Cervantes-Ortiz

| July 16, 2018

UNA HUMANIDAD SOLIDARIA HACIA LOS DÉBILES

Cuando Jesús salió de la barca y vio a tanta gente, tuvo compasión (esplagjnisze) de ellos, porque parecían ovejas sin pastor, y comenzó entonces a enseñarles muchas cosas.

Marcos 6.34, Reina Valera Contemporánea

Trasfondo bíblico

Si algo se puede decir con toda seguridad acerca de la vida y obra de Jesús de Nazaret, es que fue solidario con las personas más débiles todo el tiempo que vivió en el mundo. Y es que, sin ánimo de polemizar una vez más con la idea, tan frecuente en la historia de la Iglesia acerca de que Jesús asumió la humanidad tramposamente, dada su divinidad, la manera en que experimentó lo humano fue totalmente auténtica y sin fingimiento. Antes, incluso, de subir a la cruz, encarnó lo expresado por el profeta Isaías en el sentido de que conoció directamente los dolores de su pueblo y padeció junto con él las imposiciones de los poderes de su tiempo, políticos y religiosos (“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores…”, Isaías 53.4a). El concepto de vicariato (“ocupar el lugar de…” o “estar en los zapatos de alguien”) es bastante claro para que, desde una perspectiva teológica y eclesial, se comprenda bien de qué tipo de solidaridad estamos hablando, pues ésa fue la actitud humana básica de Jesús.

Razón de ser de la solidaridad de Jesús

Podría decirse, entonces, que según lo evidencia el texto evangélico, una de las motivaciones más fuertes que tuvo Jesús para el servicio solidario hacia los débiles fue política, tal como lo asienta la observación de Marcos: “Sintió compasión por ellos, porque los vio que eran como ovejas sin pastor” (Mr 6.34). Esta acotación del texto subraya la manera en que Jesús se sintió desafiado a ofrecer un servicio diferente al que esperaban sus contemporáneos, basado no ya en el acceso al poder y su ejercicio, sino desde abajo, en el acompañamiento y el apoyo. También, desde una renovada crítica profética y una adecuada “reorganización espiritual” de la vida y el sentido de la misma, fue capaz de encontrarse a sí mismo como un Mesías solidario y útil para las necesidades de su pueblo.

Marcos acuñó la frase: “le dolió, le golpeó en el vientre, en las vísceras; le dolieron las entrañas” (esplagjnizopmai) para describir el grado de indignación con que reaccionó al verlos en su condición de abandono y debilidad. Inermes ante los abusos del poder e incapaces de encontrar directrices para marcar el rumbo de su vida y su historia. Él y sus discípulos se disponían a comer, cuando la gente lo buscó (6.33), intuyendo que con él podrían lograr algo favorable en medio de la crisis y precariedad en las que vivían, pero la gente lo hizo “cambiar de agenda”.

Así comenta Eliseo Pérez:

Éste es un término culinario que viene del verbo griego (esplagjnizomai) el cual señala hacia los intestinos, entrañas, el vientre, es decir, las emociones más viscerales que nos encienden ante la necesidad de las ovejas que no tienen un pastor a su lado para alimentarlas, cargarlas y acariciarlas. Los líderes religiosos sólo se preocupan por alimentarse a sí mismos (Ez 34.4-5) y de hacer negocio con sus ovejas (Zac 11.5). En el siglo XIII el místico Antonio de Padua informaba sobre el mismo abandono al comentar cómo el mandato de Jesús a Pedro de “alimenta mis ovejas”, lo cambiaron los papas por “trasquila y ordeña a mis ovejas”.

Con el sustantivo esplagjnon, que significa “compasión” o “menudencias”, Jesús deja ver aquí la imagen de un Dios bastante diferente del Dios de nuestros credos, confesiones y catecismos, tan apático, frío e impertinente, porque no es pertinente para nuestro contexto de sufrimiento causado por los ricos. “La entrañable [splagjna] misericordia de Dios” (Lc 1.78), “los amo… con el amor entrañable [splagjnois] de Jesucristo” (Flp 1.8).[1] Y como decía el pensador cristiano ruso Nicolás Berdiaev (1874-1948): “Si yo estoy hambriento, es un problema físico, si mi vecino lo está, es un problema espiritual”.

Solidaridad en acto: servicio, apoyo, dignificación

“Enseñar muchas cosas” para responder a la indefensión, falta de liderazgo y anomia social (v. 34c) y dar de comer a una multitud en respuesta a la magnífica atención prestada a sus palabras (6.35-44), todo ello es presentado por el evangelio de Marcos como parte del proyecto de servicio desinteresado y humanizante de Jesús. La misma primera acción derivada de la observación muestra la opción pedagógica que Jesús consideró prioritaria: enseñar. Primero, quizá, enseñar a pensar, luego a observar los signos de los tiempos y, finalmente, acaso, la parte doctrinal, teológica. La intervención comprometida de Dios a través de su persona, de la formación y manifestación de un Mesías auténtico, que lucharía codo a codo con ellos/as para superar todas las formas de opresión.

El contenido de la enseñanza de Jesús, que en el pasaje no se explica con detalle, se advierte en el resto del texto de Marcos: se trata de releer las Escrituras antiguas y la coyuntura presente para poder apreciar los signos de la acción divina. El maestro explicita el proyecto divino, inconcluso aún, de introducir el Reino de paz y justicia a pesar de las circunstancias desfavorables. Alimentar la esperanza (el tan trillado “pan espiritual”) precede a la alimentación física y la coloca como un factor ineludible a la hora de relanzar la fe como el motor de la existencia entera. La conversión a ese proyecto implicaba, según Jesús, una profunda revisión de los principios que le otorgan significado a la vida social y colectiva, al mismo tiempo que replantear las prioridades que la sociedad debe tener para la conducción de su presente. Luego entonces, enseñar, educar, para Jesús, no consistió solamente en transmitir conocimientos vacíos, huecos o inservibles, sino en compartir una visión amplia de la voluntad de Dios para la humanidad necesitada. Con ello se podrían desarrollar caminos viables de cambio que modificaran la situación de los más débiles, más en la línea de lo que haría más tarde el brasileño Paulo Freire (1921-1997). Él promovió una educación liberadora y des-alienante, es decir, una contra-educación al servicio de la dignificación y la humanización integrales. De lo que se trata es de leer la Biblia y el mundo desde la óptica de la renovación divina.

Conclusión

Alimentar era la labor principal de un pastor y Jesús la realizó en medio de circunstancias poco favorables, contra toda posibilidad de lograrlo. Así, la multiplicación de los planes fue un milagro de organización, esperanza y proyección humana. La solidaridad de Jesús fue directamente al corazón del problema. “Pero ojo con confundir solidaridad con caridad. La persona y las instituciones solidarias ayudan como un acto de justicia y movidas por la compasión combaten el sistema perverso tan disparejo. La caridad, por otro lado, bendice el presente desorden de cosas, ofende la dignidad de la persona con la transmisión de todas esas imágenes televisivas de niños raquíticos, ocultando la raíz de su mal” (E. Pérez-Álvarez). Educar y alimentar son las respuestas solidarias de Jesús para atender pastoral, ideológica y políticamente a los débiles y contribuir sólidamente a la recuperación del poder, en medio de una situación que los condenaba a la indigencia perpetua para beneficio de unos cuantos, los mismos de siempre. Tal como lo expresa el poema “Los pobres” del autor hondureño Roberto Sosa (1930-2011).

Los pobres son muchos

y por eso

es imposible olvidarlos.

Seguramente

ven

en los amaneceres

múltiples edificios

donde ellos

quisieran habitar con sus hijos.

Pueden

llevar en hombros

el féretro de una estrella.

Pueden

destruir el aire como aves furiosas,

nublar el sol.

Pero desconociendo sus tesoros

entran y salen por espejos de sangre;

caminan y mueren despacio.

Por eso

es imposible olvidarlos.

 

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