Salmo 119.1-16

Leopoldo Cervantes-Ortiz

| August 6, 2018

LA GRANDEZA DE LA REVELACIÓN ESCRITA DE DIOS

Dios, tú bendices

a los que van por buen camino,

a los que de todo corazón

siguen tus enseñanzas.

Salmo 119.1, Traducción en Lenguaje Actual

Trasfondo bíblico

Uno de los mayores desafíos para la fe cristiana en América Latina consiste en ubicar la importancia de la lectura, interpretación, apropiación y vivencia de las Sagradas Escrituras en sus dos marcos religiosos y culturales. Primero, la percepción protestante, con su enorme aprecio por un acercamiento serio, constante y responsable a los textos en toda su integridad y, segundo, la pertinencia de un contacto con la Biblia desde los desarrollos propiamente latinoamericanos. Y es que, al confrontarse nuevamente con esa gran celebración de la Palabra de Dios que es el Salmo 119, ambos horizontes se vuelven estaciones obligadas para relanzar el amor por la revelación escrita de Dios, todo un programa histórico de búsqueda de la humanidad para realizar el pacto redentor.

Celebración de la Palabra

La pluralidad de conceptos con que este salmo se refiere a la Palabra divina (ley, testimonios, mandamientos, estatutos, juicios) evidencia una familiaridad permanente con ella, adquirida durante años de lectura y reflexión. Así explica el biblista estadunidense Walter Brueggemann las características de este salmo:

Para apreciar el salmo, nos debemos preguntar por qué habría alguien de trabajar tan intensa y rigurosamente este tema. Se nos ocurren tres posibles razones: primera, el salmo es deliberadamente didáctico. Refleja el trabajo de un maestro de clase. Su objetivo no es casual. Pretende instruir al joven en el abc de la obediencia a la Toráh. Segunda, el salmo quiere hacer una afirmación comprensiva de la adecuación de una vida orientada por la Toráh. Afirma que la Toráh cubrirá todas las facetas de la existencia humana, de la A a la Z. No hay crisis humana o tema en el que necesitemos salir fuera del campo de la obediencia de la Toráh para vivir plenamente. Tercero, el intento dramático es encontrar una forma proporcional al mensaje. El mensaje es que la vida es segura y plenamente simétrica cuando se respeta la Toráh. Así, el salmo proporciona una experiencia literaria pedagógica de seguridad y plena simetría. Una vida ordenada por la Toráh es segura, previsible y completa como la dinámica del salmo.

La celebración de la Palabra en la que insiste el salmo consiste más en la posibilidad de llevar la palabra divina al terreno de los hechos, de la acción, de la cotidianidad. El autor (o autores) del salmo proponen toda una teoría de la lectura que debe ser verificable en la práctica, no necesariamente basada en el arte supremo de la memorización. Pues, como criticaba el escritor Carlos Monsiváis (1938-2010): los protestantes se conformaban “sólo con la lectura de la Biblia, que iba de la memorización a la explicación reiterativa, y de la explicación reiterativa a la memorización”. Como complementa Brueggemann:

Los maestros de este salmo no están preocupados o seducidos por el legalismo. No consideran que los mandamientos sean restrictivos o pesados. Más bien son personas que han decidido algunos básicos compromisos de vida. […] Hay un enfoque de la vida, una ausencia de frenético dilema moral. Un sentido de prioridades acompañado de ausencia de ansiedad. En un mundo bien ordenado, tal decisión puede salvarnos de un desgastante e interminable reinventar la decisión moral. […]

…el salmo entiende que la vida con Yahvéh es una calle de doble sentido. Los que guardan la Toráh tienen derecho a esperar algo de Yahveh. La obediencia da entrada a buscar la atención de Dios, y el don de Dios. […]

Hacia una teología de la Palabra para el momento presente

Si hiciéramos una encuesta sobre el impacto de la Biblia en nuestras vidas refiriéndonos a partes específicas de la misma, el resultado muy probablemente sería bastante fragmentario, es decir, no hablaríamos tanto de libros y segmentos grandes sino de versículos o pasajes aislados. Eso representa un problema, porque esta forma de apropiación refleja que nuestra lectura es escasamente sistemática u ordenada. El teólogo reformado suizo Karl Barth (1886-1968) escribió que la Biblia “no es un fichero, sino el gran documento de la revelación de Dios, y dicha revelación debe hablarnos de manera que la entendamos”. Inconscientemente, nos hemos formado una lista propia de libros de la Biblia, puesto que unas porciones nos hablan con mayor intensidad que otras, y en este sentido, existen zonas amplias que siguen ahí, sin decirnos mayor cosa o sin ser significativas para nuestra fe.

Además, y también de manera inconsciente, nos hemos formado, de manera personal y arbitraria, sin que nadie nos estimule o nos insista en ello, una “teología de la Palabra” acorde con nuestras necesidades propias. Pero hemos de ser cuidadosos a la hora de plantearla de manera consciente y práctica, pues sólo una adecuada visión de la palabra divina ayudará a desarrollar una fe sana y atenta a los vaivenes de la vida. Hemos de distinguir atentamente entre Revelación, Palabra de Dios y Biblia, pues la interacción entre estas realidades implica una buena comprensión de lo que Dios quiere decirnos hoy y siempre. La revelación es lo más grande, pues es la forma en que Dios quiere ser conocido; la Palabra de Dios es la interacción de esa revelación con el mundo concreto, histórico de la humanidad y la Biblia es el instrumento físico, cultural, el libro al cual tenemos acceso.

Conclusión

El Salmo 119 es un gran compendio de afirmaciones y testimonios sobre la importancia de la Palabra escrita de Dios en nuestra vida. A cada paso que da el texto va mostrando la enorme variedad de formas en que puede entenderse el mensaje divino para la vida. La exhortación permanente es a obedecer los mandatos del Señor, pues de ese modo será posible tener una vida recta y ordenada. De lo contrario, al apartarse de las enseñanzas divinas, la vida se desorienta y se aparta de los caminos de justicia, amor y armonía. Las palabras del salmo son elocuentes y efectivas:

Tú has ordenado
que tus mandamientos
se cumplan al pie de la letra.
Quiero corregir mi conducta
y cumplir tus mandamientos.
Si los cumplo,
no tendré de qué avergonzarme.
Si me enseñas tu palabra,
te alabaré de todo corazón
y seré obediente a tus mandatos. (vv. 4-8a)

Sugerencias de lectura

  • Karl Barth, Bosquejo de dogmática. Santander, Sal Terrae, 2000 (Presencia teológica, ).
  • Walter Brueggemann, La Biblia, fuente de sentido. Barcelona, Claret, .
  • _____, El mensaje de los salmos. México, Universidad Iberoamericana, 1998.
  • Carlos Monsiváis, “Si creen distinto, no son mexicanos. Cultura y minorías religiosas”, en C. Monsiváis y Carlos Martínez García, Protestantismo, diversidad y tolerancia. México, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 2002, http://200.33.14.34:1033/archivos/pdfs/Var_7.pdf.