Lucas 10.1-12

Leopoldo Cervantes-Ortiz

| May 3, 2021

Y ahora, vayan; pero tengan cuidado, porque yo los envío como quien manda corderos a una cueva de lobos.

Lucas 10.3, TLA

Trasfondo bíblico

Jesús de Nazaret se empeñó en preparar a sus discípulos para que estuvieran bien capacitados al momento de realizar la tarea que él mismo había comenzado: dar testimonio de la venida del Reino y llamar al arrepentimiento para que las personas comenzaran a participar y disfrutar de sus beneficios. Su urgencia escatológica se manifestó en el hecho de que envió a un grupo de ellos para reproducir la labor que él mismo estaba desarrollando. Se trató de una auténtica incursión, una avanzada (Lc 10.1b) en el mundo opuesto a la presencia de los signos del Reino de Dios, de ahí las advertencias tan puntuales del Señor para actuar y la mentalidad con la que debían hacerlo. La advertencia del v. 2a (“Son muchos los que necesitan entrar en el reino de Dios, pero son muy pocos los que hay para anunciar las buenas noticias”), en el sentido de que el trabajo era muy vasto, funciona como un desafío ante la necesidad de anunciar el advenimiento del Reino.

El simbolismo de los 70

“El número ‘setenta’ podría tener aquí el valor simbólico de ‘todo el mundo’, según la tradición de que todo el mundo estaba dividido en ‘setenta naciones’ (Gén 10); sea como fuere, sí hay una alusión en la perspectiva lucana a la universalidad del mensaje y a la universalidad de la vocación y urgencia del anuncio” (Biblia de Nuestro Pueblo). Ya en Lc 9.1-6 Jesús había hecho un primer envío de los Doce, con lo cual quedaba simbolizado el pueblo de Israel compuesto por 12 tribus (y en 9.52-53 habían sido rechazados por los samaritanos). Al enviarlos de dos en dos buscó cubrir tres aspectos: “la ayuda mutua; garantizar la verdad de su testimonio (cf. Dt 19.15); y ser una expresión viviente del evangelio de la paz (cf. vv. 5-6)” (Robert J. Karris). El v. 3 destaca los riesgos de este trabajo en un contexto de rechazo y falta de aceptación, y el 4, la distancia con que debían actuar, además de no apegarse a las cosas materiales. La centralidad del mensaje de paz también es relevante, así como la actitud positiva ante una buena recepción (vv. 7-8).

En el v. 9 aparecen las dos acciones principales de los enviados: curación de enfermos y predicación, puesto que el Reino de Dios se manifestaría en la misión cristiana de ambas formas. Inmediatamente, Jesús acentuó los aspectos negativos de la respuesta a esta misión: al ser rechazados, los discípulos deberían realizar gestos proféticos para evidenciar la oposición al mensaje y subrayar la inminencia de la venida del Reino (vv. 11-12). El lenguaje se endurece y asume una postura de juicio: “Todavía en relación con el tema del envío y especialmente con el tema de los posibles rechazos, Lucas pone en labios de Jesús esta especie de lamentación profética que también suena a amenaza” (BNP). Los enviados conocerían la misma resistencia que enfrentó su maestro (vv. 13-16).

Oposición e incredulidad ante el envío

Lo que Jesús lamenta es la incredulidad de esas ciudades y su poco empeño en poner en práctica sus enseñanzas. Jesús puede notar que, tras su paso por esas ciudades y regiones, aunque con muchas manifestaciones de júbilo por sus palabras y signos (v. 17), no quedó aparentemente nada. Con todo, la visión apocalíptica del Señor, como resultado de ese trabajo, advirtió cómo sería derrotado el enemigo del Reino de Dios (v. 18), todo ello anticipado por la acción obediente de los enviados. “Lucas narra la misión de los 70 como un triunfo y lo hace con entusiasmo y simpatía. […] y relaciona la explosión de gozo de Jesús con el regreso de los 70” (Pablo Richard). La preparación integral de los discípulos/as implicó los aspectos teóricos (enseñanza) y prácticos (envío) para cumplir su misión.

La perspectiva de juicio para esas ciudades contrasta con la posibilidad de ser bien recibidos y aceptar el mensaje. Explica Richard: “En 9.52-56 (texto propio de Lucas) los mensajeros de Jesús son rechazados en el pueblo samaritano, pero Jesús no se enoja con los samaritanos, sino con Santiago y Juan por su actitud mesiánica violenta y triunfalista”. El envío de los 70 es una expedición casi de conquista, pero sin el componente nacionalista que tuvo la incursión en Samaria. De ahí que el relato se extiende con las consideraciones del Señor acerca de lo acontecido en Corazín y Betsaida (13a), milagros que, de haberse hecho en territorio gentil (13b) habrían despertado una amplia respuesta de arrepentimiento (13c). Rechazar a los discípulos era rechazar a Jesús mismo (16).

Conclusión

El regreso de los discípulos, motivo de enorme alegría para ellos por su éxito (17) fue matizado por el Señor, aun cuando subrayó que sus acciones representaron la caída de Satán como un relámpago (18) y agregó que debían alegrarse más de que sus nombres apareciesen en el libro divino del cielo (20b). Todo ello sería motivo de enorme alegría para Jesús (21-24). Richard recuerda y compara: “Muy diferente es el regreso de los apóstoles en Lc 9.10. Este contraste entre los doce y los setenta tiene muchas resonancias con el contraste entre los doce y los siete en Hch 7-15. Lc relaciona la explosión de gozo de Jesús (Lc 10.21-22) con el regreso de los 70”. El envío a espacios geográficos diferenciados manifiesta la vocación de servicio misionero del evangelio de Lucas y su estrecha vinculación con ese énfasis en el libro de los Hechos.

Lo que finalmente queda claro es que la misión que Jesús propuso fue lo que se conoce hoy como “de frontera”, es decir, acercarse a lugares complicados y considerados como de difícil ingreso del mensaje cristiano. Las lecciones para hoy son claras: por un lado, hacer misión implica aspectos positivos y negativos que deben resolverse sobre la marcha y, por el otro, no deben asumirse posturas triunfalistas ante la aparente (o real) aceptación del mensaje cristiano. La vigencia de estas perspectivas es indiscutible y manifiesta que la orientación para la misión debe ser siempre integral.

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