Efesios 1.3-14

Leopoldo Cervantes-Ortiz

| May 18, 2020

Y también ustedes,

los que han escuchado

el mensaje de la verdad,

la buena noticia de salvación,

al creer en Cristo

han sido sellados

con el Espíritu Santo prometido,

que es garantía de nuestra herencia,

en orden a la liberación

del pueblo adquirido por Dios,

para convertirse en himno de alabanza a su gloria.

Efesios 1.13-14, La Palabra (Hispanoamérica)

 

Trasfondo bíblico

En un nuevo acercamiento a lo que la doctrina denomina el “orden de salvación” (ordo salutis, en latín), la carta a los Efesios abre con una celebración y una serie de afirmaciones sobre la forma en que Dios ha actuado para redimir a los integrantes de su pueblo. No hay que olvidar que el orden de la salvación

…describe el proceso por medio del cual la obra de salvación, producida en Cristo, se cumple en forma subjetiva en los corazones y vidas de los pecadores. La expresión ordo salutis aspira a describir en su orden lógico, y también en sus interrelaciones, los varios movimientos del Espíritu Santo en la aplicación de la obra de redención. El énfasis no se pone en lo que el hombre hace al apropiarse la grada de Dios, sino en lo que Dios hace al aplicar esa obra (Luis Berkhof).

El texto indaga en los pasos o etapas que ha seguido Dios en su esfuerzo para aplicar la salvación:

a) “Él nos ha elegido en la persona de Cristo/ antes de crear el mundo” (v. 4): elección intemporal

b) “nos ha destinado de antemano / y por pura iniciativa de su benevolencia” (v. 5): predestinación

c) “a ser adoptados como hijos suyos / mediante Jesucristo”: adopción en Jesucristo

Los “pasos de la salvación”

Ciertamente, aquí el proceso está reducido a solamente tres aspectos que las cartas paulinas desarrollan más ampliamente en otros lugares, pero ello no resta mérito para que el autor coloque estas realidades en una perspectiva litúrgica, pues lo realizado por Dios lo conduce a alabarlo intensamente (v. 6b). La muerte de Jesús, agrega (v. 7), tiene resultados liberadores y perdonadores, lo que conduce a maravillarse ante el “derroche de gracia” (v. 8) que se ha manifestado en el hecho de otorgar sabiduría e inteligencia (“teología”) para comprender el comportamiento divino. Eso permite a los creyentes “conocer sus designios más secretos” (v. 9a), los que, por medio de Cristo conducen a la historia a su punto culminante y conseguir que “todas las cosas, / las del cielo y las de la tierra, / recuperen en Cristo su unidad” (v. 10b). San Pablo visualiza de manera completa la plenitud de la acción redentora de Dios. ¡Los seguidores de Jesús son capaces de comprender el kairós (el tiempo pleno) de Dios!, es decir, la manera en que éste se comporta en términos salvíficos. Mariano Ávila comenta que el texto habla de cómo Dios “administra su economía salvífica en la plenitud [madurez] de los tiempos” (Mariano Ávila) y ahora ha querido compartir esa inmensa realidad con quienes siguen a su Hijo en el mundo.

Cristo comparte la herencia con su nuevo pueblo (v. 11a), el que ha sido predestinado “según el designio soberano de Dios”, en quien nadie puede influir en modo alguno. Quienes ponen su esperanza en el Mesías se transforman, como se dijo líneas arriba, “en himno / de alabanza a su gloria” (v. 12b), o en el poema divino, como sugiere Ávila.

El “sello” que pone el Señor en sus hijos/as

Los continuadores en la creencia, quienes han “escuchado el mensaje de la verdad”, la buena noticia de salvación, reciben también “el Espíritu Santo prometido” (v. 13), tal como sucedió en el “Pentecostés de los gentiles” de Hechos 10.44-48. El sello que representa esa venida a sus vidas (13b) es la garantía de la herencia liberadora, y la certeza de que perseverarán en la fe recibida y convertirse, como se subraya por tercera vez en el pasaje, “en himno / de alabanza a su gloria” por ser un “pueblo adquirido por Dios” (v. 14).

Ávila resume muy bien la metáfora utilizada:

Arras es un término comercial al que se refiere un enganche, un depósito, un pago inicial y en ese sentido es un adelanto que garantiza el pago del resto de la deuda. Por ello es como una promesa y garantía del pago total. Es un compromiso que representa la obligación del deudor a pagar la totalidad (véase 2 Co 1.22; 5.5). El Espíritu Santo es el pago inicial que Dios nos ha dado como garantía de que recibiremos todo lo que Dios nos ha prometido: “nuestra herencia”. (Énfasis agregado.)

Este lenguaje de origen económico y comercial le sirve al apóstol para colocar en la mente y el corazón de sus lectores/as la importancia del esfuerzo redentor de Dios. No satisfecho con entregar la vida de su Hijo Jesucristo, Él también proporciona los demás recursos para garantizar la continuidad y perseverancia de quienes han de participar y experimentar de los beneficios de la salvación. Perseverar en la fe es el resultado de la conducción del Espíritu en medio de los avatares del mundo, pues su presencia asegura que la obra salvífica llegará a su plenitud en todos los niveles, desde el humano hasta el cósmico.

Conclusión

La perseverancia de los creyentes en Cristo Jesús es resultado de la acción redentora de Dios, por lo que se manifiesta en el mundo como un testimonio de que la salvación es posible para los seres humanos en medio de las situaciones más complejas que puedan enfrentar. Adherirse a la fe en Jesús implica que se acepta todo el esfuerzo divino por ampliar y consolidar la nueva existencia espiritual producida y fomentada por el Espíritu Santo. Esta labor profunda y efectiva en la vida de cada persona redimida sale a la luz en lo que ésta piensa, hace y promueve con todo lo que experimenta. Eso es lo que acontece cuando el plan de salvación de Dios se hace presente en el mundo, puesto que irradia todos sus efectos benéficos en la vida humana.

La carta a los Efesios es un testimonio inmediato de todo ello, pues el apóstol Pablo quiso transmitir a esos creyentes la confianza total que debían depositar en su Señor y Salvador, quien seguía realizando esa obra a fin de alcanzar un mayor número de personas. Hoy es una gran lección para la iglesia con el propósito de compartir las acciones divinas redentoras a todas.

Sugerencias de lectura

  • Mariano Ávila, Carta a los Efesios. Miami, Sociedades Bíblicas Unidas, 2008. Nueva edición: Buenos Aires, Ediciones Kairós, 2018.
  • Pablo Manuel Ferrer, “Efesios. Una breve introducción”, en Revista de Interpretación Bíblica Latinoamericana, núm. 68, 2011/1, pp. 7-14, https://www.centrobiblicoquito.org/images/ribla/68.pdf.
  • John Stott, La nueva humanidad: el mensaje de Efesios. Buenos Aires, Ediciones Certeza, 1987.