Salmo 44

Leopoldo Cervantes-Ortiz

| April 16, 2018

Dios mío,
nuestros padres nos han contado
las grandes maravillas
que tú hiciste en el pasado.

Salmo 44.1, Traducción en Lenguaje Actual

Trasfondo bíblico

Un conjunto de salmos describen, mediante una especie de épica muy peculiar, las relaciones de Dios con el pueblo en las diferentes épocas. Son los salmos históricos. Algunos de ellos, como el 78, 105 o 106, muestran las acciones de Dios en una mirada retrospectiva que incluye los buenos y los malos momentos. Otros, como el 44, se detienen de manera autocrítica a valorar cómo las acciones divinas no siempre fueron bien correspondidas por el pueblo, pues éste, a pesar de producir grandes personalidades espirituales, a la hora de ser colocado en la balanza, tuvo un gran déficit delante de Dios. Importa mucho subrayar que la mirada triunfalista siempre es bastante escasa, pues constantemente esta actitud es combatida por los profetas, quienes advirtieron al pueblo, en todos sus niveles, que ésa era la peor manera de interpretar la relación con Dios. La fidelidad del señor mantuvo a flote al pueblo, incluso en las peores circunstancias. De ahí que este salmo sea uno de los más claros ejemplos de celebración de la manera en que Dios se encuentra con un pueblo al que hace su socio en el pacto, y tiene un trato con él que corre por senderos no siempre fáciles para ambas partes.

Dios camina con su pueblo

Los primeros tres versículos del salmo 44 enfatizan la intervención divina en un instante de lo que hoy llamaríamos “historia universal” y cómo tomó a un pueblo esclavo, indefenso, para mostrar su acción a todo el mundo. Los vv. 4-7 subrayan la confianza que han tenido en Dios y la confianza que tuvieron, no en el poderío militar, que jamás alcanzaron, sino en la mano del Señor: “Porque no confiaré en mi arco, ni mi espada me salvará” (v. 6). Sólo es posible gloriarse en el Señor, afirma el v. 8. El versículo siguiente instala la mirada crítica sobre la historia del pueblo: Dios lo ha desechado y lo ha avergozado; ya no hace suya su causa, algo con lo que los círculos nacionalistas siempre contaban, como si la causa de Israel y la de Yahvé fueran siempre equivalentes. La teología de los salmos advierte muy bien el error de pensar así. A las afirmaciones de la inocencia colectiva le seguirán palabras fuertes de enjuiciamiento de la infidelidad, pues parece que Dios le ha vuelto la espalda, actuando de una forma sumamente dura (vv. 11-16). Esa situación remite, casi con seguridad, a la época de los Macabeos. Se palpa una especie de abandono histórico, una preocupante situación de desencuentro con Dios.

Según los vv. 17-20, el pueblo ha obedecido el pacto pues es la razón de ser de su existencia. Comenta el biblista alemán Hans-Joachim Kraus:

Con estas declaraciones el pueblo se purifica y encarece su propia inocencia En el v 9 se recalcó ya expresamente que la vida de culto del pueblo se señalaba por la fidelidad y la constancia en la alabanza y la acción de gracias. Pues bien, ¿cómo debemos entender esas afirmaciones solemnes de inocencia? ¿Se trata de los “comienzos de la piedad farisaica”, como cree R. Kittel? No podemos pasar por alto las relaciones entre las afirmaciones de inocencia y el juramento de purificaclón de los cánticos de oración entonados por quienes han sido acusados (cf por ejemplo, Sal 7.4ss) Por eso, queda muy lejos toda idea de “justicia propia”, de justificación de sí mismo por las propias acciones.

Semejante alegato a favor suyo desnuda la fe del pueblo, la búsqueda de benevolencia y la esperanza de una respuesta de Dios. Sin mayores detalles históricos, la fe se desdobla en una súplica por el reencuentro con un Dios de amor y gracia.

Israel y la iglesia

Los paralelismos entre Israel y la iglesia son inquietantes. La fijación que todo lo coloca en el templo, con que a veces asumen las iglesias su devenir en el tiempo puede compararse con lo sucedido en Israel cuando ubicó en el templo la razón de la preferencia y el favor divinos. La Iglesia experimenta desafíos similares ante Dios, pues tal como expresa el cap.11 de Hebreos, a veces sólo es posible dar cuenta de las posibles excepciones de fe en la historia de un pueblo antiguo. El testimonio de estos “héroes” y “heroínas” no debería haber sido una excepción sino una constante en la historia del pueblo, por lo que el diálogo que se establece con los textos antiguos parte de un contrapunto muy específico. Ahora la cuestión racial o cultural es puesta de lado, y la fe aparece como el eje alrededor del cual gira cualquier forma de relación con Dios, siempre dentro de la historia. Ésa es la forma en que Hebreos 11 resume las acciones de fe de estos hombres y mujeres que no sólo fueron modelo para otras generaciones, sino que siguen siendo un ejemplo hacia el cual puede voltear cualquier generación de creyentes.

Por ello, la dimensión histórica del encuentro con Dios nunca debe quedar fuera de la esfera espiritual de los creyentes de todas las épocas, pues la experiencia de cada creyente puede convertirse en ejemplo de una sana relación con Él. La diferencia está precisamente en los diversos deafíos que nos toca vivir, especialmente al ubicarnos como parte de un pueblo que lucha cotidianamente por entender el trato que Dios tiene con él.

Conclusión

Dios se encontró con su pueblo siempre en medio de la historia, de sus conflictos propios, de sus luchas cotidianas. Hoy sigue siendo así, pues el Dios de Jesucristo acompaña permanente a su iglesia, incluso en los momentos que menos permiten la esperanza. El pueblo de Dios puede caminar confiado en esa compañía cercana que le hará ver los acontecimientos siempre con una mirada de fe, llena de expectación por los actos redentores del Señor. Encontrarse con Dios en la historia representa la posibilidad de ir siempre hacia adelante, a pesar de que los signos de impiedad e injusticia sean muy fuertes. El Dios de la Biblia es un creador y un redentor acompañante, siempre preocupado por el bienestar de sus criaturas y fieles. El pueblo deberá estar muy atento a todas las acciones de Dios en medio de él para valorar su fe y su compromiso con Él.

Sugerencias de lectura

  • Bárbara Andrade, Encuentro con Dios en la historia. Salamanca, Sígueme, 1985 (Biblioteca de estudios bíblicos, 44).
  • Hans-Joachim Kraus, Los salmos. I: 1-59. Salamanca, Sígueme, 1993 (Biblioteca de estudios bíblicos, 53).
  • Shigeyuki Nakanose, “Una lección de vida en los retazos de la historia. Introducción a los Salmos Sapienciales”, en RIBLA, núm. 45, 2003-2, pp. 68-83, claiweb.org/images/riblas/pdf/45.pdf.